Cuando salí de aquel tugurio tuve esa misma sensación, aquella misma sensación que tienes cuando te levantas y ves que estas en otro sitio, te despiertas en una casa que no es la tuya. Lo noté, el sabor en mi garganta, el alcohol fusionándose con la sangre de mis venas la garganta irritada y ardiente, casi sin poder hablar. Al salir de aquel bar oliendo a humo y a alcohol me di cuenta de que estaba desperdiciando mi vida. No quería volver a tener esa fría sensación que te deja congelado cuando alguien pasa a tu lado y tú ni siquiera te das cuenta de que estabas con alguien cerca. Continúe mi camino no sabía a dónde ir no tenía ni amigos ni familia ni nadie con quien estar, en mis condiciones lo más apropiado hubiera sido tirarme por un puente pero no lo hice seguí mi camino inspiré cogí fuerzas y continúe. Estaba mareada y algo exhausta, pero en ese momento es cuando lo vi cuando me di cuente de la importancia de mi vida, cuando por fin mi vida comenzó a tener sentido. Allí estaba yo enfrente sin poder dejar de mirar sorprendida de haberlo encontrado, desde ese momento mi vida no volvió a ser igual, di un paso hacia delante y me adentre en ese oscuro abismo sin saber cómo ni porque ni con que fuerzas, lo hice. Por fin encontré mi sitio. En aquel cartel ponía…PSIQUIÁTRICO. J

No hay comentarios:
Publicar un comentario