miércoles, 31 de julio de 2013

La A no es solo una letra

A veces te paras a pensar en los tiempos anteriores, en los que tu alma libre me dejaba volar, una simple sonrisa me inundaba en la más dulce felicidad. Ahora me dedico a ver cómo el tiempo pasa sentada en el más oscuro recuerdo, cuando al final tu alma acabó siendo aire de libertad. Me conformo contemplando tus mejores caricias en mis fugaces sueños, meras ilusiones de recuerdos enterrados. Como los pétalos de la más hermosa flor un día te escapaste de entre mis dedos, aunque la rosas se marchite sus espinas quedarán siempre clavadas entre mis recuerdos. Aunque el Sol siga alumbrando con la misma intensidad nunca se asemejará al reflejo de la Luna que penetraba en lo más hondo de tus celestes miradas. Eras un cuento que nunca acababa, siempre con más capítulos interminables tuvo un gran final. Dos almas que se unieron, alimentadas por recuerdos se fundieron en un tierno abrazo. Intentando ocultar el dolor, ocultando lo inevitable, marchitando el exterior, conservando el corazón. Un te quiero que puso final a una vida particular, a una vida compartida que nunca cesará, ya que en nuestros más profundos recuerdos sigues bordando la mayor fuerza de voluntad que hemos visto jamás.
Contigo aprendí a ser fuerte, también aprendí a llorar. Contigo aprendí a enfrentarme al mundo, gracias a ti ahora se volar. A.

Ni los versos más hermosos conseguirán descifrar mis más profundos pesnsamientos.

Me pierdo entre las más lejanas estrellas, la Luna ilumina esta noche. Una estrella fugaz revolotea en mi mente, mis huesos rechinan, pierden su fuerza y se rompen con el más mínimo roce de tu mejilla. Las constelaciones  pintan en el oscuro cielo rayos de esperanza y devoción, pero lo que realmente veo es un mundo carcomido por la soledad.
Nuestras sobres jugando al escondite se burlan de los sueños, sueños incinerados poro la codicia y la mentira. Las aguas turbias de los ríos salpican acordes prohibidos, mis manos alzadas al vuelo solo recogen tristeza y compasión. Mis cuerdas comienzan a vibrar, mi voz encarcela entre cadencias rotas. Notas equivocadas entre palabras necias, mis oídos se quedan sordos entre los más bellos silencios. Hoy mi voz solo entona acordes menores y las sensibles se convierten en mi única compañía. Teclas negras polvorientas, cuerdas en tensión deseando quebrar, sueños rotos volando entre una de las noches más estrelladas.
Solo la Luna consigue pintar de colores mis más tristes melodías.