Conseguí deshacerme de mi recuerdo más valioso. Nunca habría llegado a pensar lo que aquella casa significó para mi. Ahora está vacía, oscura y solitaria, lo único que guarda son tristes recuerdos que progresivamente desaparecerán de este mundo.
Dirigiéndome hacia el coche, antes de entrar en él, no puede evitar dar media vuelta por última vez. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos y un intenso dolor decidió invadir mi cuerpo. Abrí el maletero del coche y cuidadosamente saqué una pequeña y antigua cajita de madera rebosante de inútiles objetos repletos de recuerdos. Tras subir las escaleras de la entrada crucé el umbral con mis ojos aún anegados en el más profundo llanto al ver como todos aquellos momentos vividos se desvanecían. Al bajar las escaleras llegué al húmedo pero acogedor sótano donde tantas tardes de invierno habíamos compartido. Al fondo del cuarto, donde anteriormente se encontraba mi angosta habitación, levanté unas carcomidas maderas e introduje mi caja, no sin antes volver a revistar todo lo que contenía. Me fue imposible desplomarme en el suelo y comenzar a recordar todas aquellas cosas que allí había guardado durante tantos años, recuerdos que ahora estoy enterrando.
Éramos una familia humilde y numerosa, mientras mis padres se dedicaba a trabajar en la granja con todos aquellos pestilentes animales, que a mi nunca me llegaron a gustar, mis cinco hermanos y yo hacíamos lo posible por ir al colegio, ya que disponíamos de poco dinero. Lo que más me gustaba de mi familia y la granja era que todas las tardes nos íbamos a buscar aventuras, a explorar lugares nuevos y divertidos. Yo siempre quise ser uno de esos intrépidos exploradores que recorren el mundo en busca de objetos nunca vistos. Lo único que rescaté de aquellas aventuras fue una pequeña y resquebrajada linterna que me recuerda al día que fuimos sorprendidos en una cueva por unos murciélagos horripilantes.
Otro de los objetos que guardaba era un soldadito de plomo, una pulsera rota y una caja de música muy antigua. Cuando mi madre empezó a enfermar fueron los únicos juguetes que me conseguían evadir de aquella desoladora realidad.
Por supuesto y de lo que más me dolía deshacerme, uno de mis bienes más preciados era un medallón familiar con nuestra foto. Por esa época aún éramos felices, justo antes de que mi madre cayera enferma. La foto fue el mismo día en el que nos mudamos. Yo era muy pequeño cuando pasó, pero recuerdo perfectamente el día en que decidimos crear nuestro grupo, el grupo de los exploradores y volvimos a casa recubiertos de barro.
Al fallecer mi madre todo lo que hasta entonces conocíamos cambió, mi sueño de convertirnos en exploradores se marchó junto a ella. Mi padre invadido por la tristeza nos obligó a trabajar con él y con el tiempo dejamos de hablar entre nosotros y nos volvimos unos egoístas y solitarios. Nunca lo habría pensado pero la muerte de nuestra madre nos afectó más de lo que nunca ninguno de vosotros habríamos pensado. A los pocos años de la tragedia mi padre que cada vez más débil y murió. Esa promesa de juntos para siempre y nada nos separará nunca se cumplió y poco a poco nos fuimos alejando de la casa. Yo, el hermano pequeño he sido el último. He perdido toda relación con mis hermanos, no tengo familia ni amigos, lo único que tenía era la casa y ahora ni siquiera es mía.
Tras esconder la cajita salgo por la puerta trasera y me paro a contemplar la casa por última vez y regreso al coche. Veo como cada vez la casa se va alejando más y más, como mi vida se desvanece poco a poco, como mis recuerdos permanecen allí encerrados y me prometo a mi mismo regresar algún día para enseñar a mis hijos lo que hizo que me convirtiera en uno de los mayores exploradores de la historia.
viernes, 13 de septiembre de 2013
miércoles, 31 de julio de 2013
La A no es solo una letra
A veces te paras a pensar en los tiempos anteriores, en los que tu alma libre me dejaba volar, una simple sonrisa me inundaba en la más dulce felicidad. Ahora me dedico a ver cómo el tiempo pasa sentada en el más oscuro recuerdo, cuando al final tu alma acabó siendo aire de libertad. Me conformo contemplando tus mejores caricias en mis fugaces sueños, meras ilusiones de recuerdos enterrados. Como los pétalos de la más hermosa flor un día te escapaste de entre mis dedos, aunque la rosas se marchite sus espinas quedarán siempre clavadas entre mis recuerdos. Aunque el Sol siga alumbrando con la misma intensidad nunca se asemejará al reflejo de la Luna que penetraba en lo más hondo de tus celestes miradas. Eras un cuento que nunca acababa, siempre con más capítulos interminables tuvo un gran final. Dos almas que se unieron, alimentadas por recuerdos se fundieron en un tierno abrazo. Intentando ocultar el dolor, ocultando lo inevitable, marchitando el exterior, conservando el corazón. Un te quiero que puso final a una vida particular, a una vida compartida que nunca cesará, ya que en nuestros más profundos recuerdos sigues bordando la mayor fuerza de voluntad que hemos visto jamás.
Contigo aprendí a ser fuerte, también aprendí a llorar. Contigo aprendí a enfrentarme al mundo, gracias a ti ahora se volar. A.
Ni los versos más hermosos conseguirán descifrar mis más profundos pesnsamientos.
Me pierdo entre las más lejanas estrellas, la Luna ilumina esta noche. Una estrella fugaz revolotea en mi mente, mis huesos rechinan, pierden su fuerza y se rompen con el más mínimo roce de tu mejilla. Las constelaciones pintan en el oscuro cielo rayos de esperanza y devoción, pero lo que realmente veo es un mundo carcomido por la soledad.
Nuestras sobres jugando al escondite se burlan de los sueños, sueños incinerados poro la codicia y la mentira. Las aguas turbias de los ríos salpican acordes prohibidos, mis manos alzadas al vuelo solo recogen tristeza y compasión. Mis cuerdas comienzan a vibrar, mi voz encarcela entre cadencias rotas. Notas equivocadas entre palabras necias, mis oídos se quedan sordos entre los más bellos silencios. Hoy mi voz solo entona acordes menores y las sensibles se convierten en mi única compañía. Teclas negras polvorientas, cuerdas en tensión deseando quebrar, sueños rotos volando entre una de las noches más estrelladas.
Solo la Luna consigue pintar de colores mis más tristes melodías.
Nuestras sobres jugando al escondite se burlan de los sueños, sueños incinerados poro la codicia y la mentira. Las aguas turbias de los ríos salpican acordes prohibidos, mis manos alzadas al vuelo solo recogen tristeza y compasión. Mis cuerdas comienzan a vibrar, mi voz encarcela entre cadencias rotas. Notas equivocadas entre palabras necias, mis oídos se quedan sordos entre los más bellos silencios. Hoy mi voz solo entona acordes menores y las sensibles se convierten en mi única compañía. Teclas negras polvorientas, cuerdas en tensión deseando quebrar, sueños rotos volando entre una de las noches más estrelladas.
Solo la Luna consigue pintar de colores mis más tristes melodías.
viernes, 8 de febrero de 2013
Volverán tus recuerdos a oscurecer mis pensamientos. Todo lo que nunca fuimos lo que nunca seremos, todos los buenos momentos que pasé al mirar tu reflejo. Tú eras la lluvia que me mojó como al perro callejero, al que su dueño abandonó, al que nunca sus recuerdos dejaron de atormentar. Yo soy el llanto y tú la luna que ilumina los sentimientos. Mis mejillas siempre húmedas al recordar tus besos. Tú eras mi abrigo en invierno y ahora eres el seco frío que congela mis sueños. Te intenté olvidar pensando en tus defectos pero solo conseguí ahogarme en los recuerdos, recuerdos que una noche se esfumaron como el sol en invierno.
viernes, 25 de enero de 2013
jueves, 24 de enero de 2013
¿De qué sirve enamorarse de alguien, si nunca vas a poder estar con él? ¿De que sirve convertirse en el centro de una vida a la que no puedes pertenecer? ¿Dónde ir si vas a estar solo? ¿Para que llorar si nadie te va a consolar? ¿Porque querer sin ser querido? ¿Porque vivir sin ser oído Yo una vez tuve un amor imposible, no nos importaba el lugar, el riesgo, la gente. Estábamos solos, él y yo, el mundo era nuestro, pero fue el riesgo, el lugar y la gente lo que nos separó. Estábamos tan enamorados que no veiamos la realidad y esa realidad era que vivíamos en una sociedad que anulaba nuestra relación no nos permitía vernos, hablarnos, abrazarnos, besarnos, amarnos. Pero nos dio igual y seguimos juntos hasta que llego ese oscuro y horrible día ese malvado y sanguinario hombre me llevo con, mientras yo yacía desnuda desnuda en un coche oía los disparos, tus llantos y tus gritos, pero era impotente, no pude hacer nada, por eso arriesgue mi vida por salvar la tuya. Los intentos fueron en vano y solo conseguí ver como morias entre mis brazos, me regalaste tu ultimo aliento y yo te regale mi corazón. Estés donde estés existas o no, sientas mi sufrimiento o seques mis lagrimas por las noches, para mi nunca habrás desaparecido. Siempre te tendré en mi memoria, tu seras mi único recuerdo, mi vida ya no es la misma desde que tu no estas y escribo esto para que algún día la gente se pueda cuenta de las masacres que produce la guerra, las dictaduras, las sociedades conservadoras y las religiones. Te hablo desde el lugar mas recóndito de la tierra, desde una prisión en la que moriré lentamente, pero que me llevara a un lugar donde solo estemos tu y yo.
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Era una tarde oscura de verano, estaba sentada al borde de una fría y musgosa roca esperando a que llegaras. El suave viento me despeinaba el pelo largo y pelirrojo Llegabas tarde, pero eso a mi no me importaba, llevaba esperándote un año y cuarenta días. Por razones que aun desconozco tu espera fue en vano, fui inocente y te creí cuando me dijiste que volverías, que me rescatarías de este infierno y me llevarías a un mundo mejor, donde los sueños se hicieran realidad y pudiéramos estar eternamente juntos. Después de esperar tanto tiempo deje volar mi imaginación con aquellas preciosas vistas, pensando en ti y en lo mucho que te eche de menos. Cuando el sol se acostó y la noche ya cubría todos los recovecos de aquel verdoso y gran monte la melancolía inundo mi rostro, mi cuerpo, mi mente. No habías venido y yo me preguntaba el porque. Tras un mes de profundos llantos decidí partir en tu busca, para poder hablarte, tocarte, abrazarte, incluso besarte. Tras largos viajes, calurosas caminatas y fuertes hambres llegué a Bagdag. Al llegar a aquel oscuro y triste lugar encontré tu pequeña casa rodeada de arena y hierva seca. En la casa se podía distinguir la destrucción que había sufrido por las continuas bombas y ataques, pero ahí estaba tu hermano pequeño, sediento de agua y solo, sin nadie cerca y asustado, cuando me vio entrar me abrazo y con lagrimas en los ojos me beso las manos y me dijo que le salvara, que nos fuéramos de allí lo antes posible, y así lo hicimos. Nos escondimos en la orilla de un pequeño rió y comenzó a contar todo lo que os sucedió desde que tuviste que desaparecer de mi vida.
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