Me pierdo entre las más lejanas estrellas, la Luna ilumina esta noche. Una estrella fugaz revolotea en mi mente, mis huesos rechinan, pierden su fuerza y se rompen con el más mínimo roce de tu mejilla. Las constelaciones pintan en el oscuro cielo rayos de esperanza y devoción, pero lo que realmente veo es un mundo carcomido por la soledad.
Nuestras sobres jugando al escondite se burlan de los sueños, sueños incinerados poro la codicia y la mentira. Las aguas turbias de los ríos salpican acordes prohibidos, mis manos alzadas al vuelo solo recogen tristeza y compasión. Mis cuerdas comienzan a vibrar, mi voz encarcela entre cadencias rotas. Notas equivocadas entre palabras necias, mis oídos se quedan sordos entre los más bellos silencios. Hoy mi voz solo entona acordes menores y las sensibles se convierten en mi única compañía. Teclas negras polvorientas, cuerdas en tensión deseando quebrar, sueños rotos volando entre una de las noches más estrelladas.
Solo la Luna consigue pintar de colores mis más tristes melodías.
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